Muy dulce; llevaba el cabello cortado a lo Eduardo; salía con la cabeza descubierta bajo aquel terrible sol.
Vivía con una mujer abisinia, que sufrió un aborto.
En cuclillas, con los pies y las manos desnudos y teñidos de henna.
Reía sin hacer ruido alguno, con la mano delante de la boca, con una especie de pequeño cacareo.
Su conversación era totalmente insignificante, menudencias, banalidades. Cartas de tendero ignorante. Pequeñas historias mal contadas.
Le pide libros. Responde que utilizó las pocas novelas que tenía para hacer paquetes y cucuruchos.
Despreciado por todos y considerado un «granuja» —sin nada deshonesto— y un excéntrico.
Solo los ojos eran extraordinarios, «siempre dirigidos hacia delante».
PAUL CLAUDEL, fragmento de septiembre de 1912 incluido en Journal I (1904-1932), Cahier II, Éditions Gallimard, 1968, traducción de ChatGPT + Maricrónica, p. 238.
