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Las invenciones de Baudelaire


Baudelaire también contaba entre sus amigos que tenía amores con una terrible jorobada y que no había emoción como aquella, hablando también de enanas a las que había amado y que no tenían ni 72 centímetros, así como también poseyó alguna giganta, perdiendo a las enanas por la gastritis y a la giganta por la tuberculosis. “¡No se puede tener todo en este mundo!”, era la frase con que acababa su relato, poniéndose muy triste.

En una ocasión, Baudelaire entró en casa de Du Camp con el cabello teñido de verde. “¿No encuentra usted nada raro en mí”, le preguntó el poeta. “No”, le contestó Du Camp, no queriendo asombrarse. “¿No? Pues fíjese que tengo los cabellos verdes, y eso no es muy corriente”, replicó Baudelaire. Du Camp le dijo con indiferencia: “¡Bah! Todo el mundo tiene los cabellos más o menos verdes… Si los suyos fuesen azul celeste, me sorprendería… ¡Pero cabellos verdes se ven muchos en París, bajo toda clase de sombreros!”. Baudelaire, furioso, se despidió de Du Camp, y a un amigo que se encontró en la escalera le dijo que no subiese, que “Du Camp estaba de un humor de perros”.

Muchas historias macabras inventó en su vida. León Cladel cuenta su afición a estas historias y cómo durante horas y horas se burlaba de sus auditores hablando de la cuadratura del círculo, la perversidad de los cometas, la atracción de las almas, el movimiento continuo, la transmutación de los metales, la bondad del demonio. Hacía preguntas fantásticas a sus oyentes: “¿Ha pensado usted en la influencia fatal de la cocina sobre el genio del hombre?” “¿Sabe usted bastante sobre la conformación física de los santos?” Hablaba de artes culinarias y farmacéuticas, del pollo y el hachisch, del gato con azafrán o de la pata de carnero con opio. Pero cuando decía: “¡Vamos a divertirnos un rato!”, era cuando lo siniestro iba a hacer llorar.


RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA, El desgarrado Baudelaire, Efigies, Aguilar, Madrid, 1988, págs. 56 y 57.

Baudelaire elogia a Victor Hugo en público pero lo tilda de "idiota" en privado


Victor Hugo, el gigante de la literatura francesa y reverenciado autor de Los Miserables, también podía ser un tipo molesto, al menos según su colega y contemporáneo poeta Charles Baudelaire.

En una carta de enero de 1860 a un corresponsal desconocido, Baudelaire lamenta que Hugo "siga enviándome cartas estúpidas", añadiendo que las constantes misivas de Hugo lo han inspirado "a escribir un ensayo que demuestra que, por una ley fatal, un genio siempre es un idiota". La carta se subastará en Christie's en Nueva York, junto con una primera edición del célebre poemario de Baudelaire, Les Fleurs du Mal, que contiene los seis poemas que fueron eliminados de la segunda edición. Se espera que el conjunto alcance los 100.000 dólares (60.000 libras esterlinas), según la casa de subastas.

La publicación de la primera edición de Les Fleurs du Mal en 1857 fue seguida por el procesamiento de Baudelaire por "atentar contra la moral pública", y el juez ordenó a su editor retirar seis poemas de la colección. Hugo apoyó a Baudelaire tras el procesamiento en agosto de 1857, diciéndole que "sus Fleurs du Mal brillan y deslumbran como estrellas" y, en 1859, que "usted ha creado un nuevo escalofrío".

Baudelaire, a su vez, dedicó tres poemas en Las flores del mal a Hugo, pero el poeta ganador del premio Pulitzer, CK Williams, escribió sobre cómo, a pesar de ello, "Baudelaire despreciaba secretamente a Hugo". Rosemary Lloyd, por su parte, escribe sobre la "envidia corrosiva" hacia Hugo revelada por Baudelaire en sus cartas, en su Cambridge Companion to Baudelaire. El autor, al elogiar públicamente Los miserables en una reseña de 1862 en "Le Boulevard", la describió como "immonde et inepte" (vil e inepta) en una carta a su madre, añadiendo: "He demostrado, en este tema, que poseo el arte de mentir".

"Baudelaire, para su desgracia y quizá como una de las causas de su autodestrucción final, tuvo que enfrentarse a Victor Hugo, que era poeta, novelista, ensayista, polemista de una energía y una fluidez irreales… literalmente el hombre más famoso del mundo, con sus propios proyectos sociales y políticos admirables, su propio ego inabarcable, así como su dominio de la poesía y la cultura", escribe Williams.

Williams sostiene que si bien Hugo elogió a Baudelaire, "seguramente subestimó la importancia" de la obra de su colega poeta, "y nunca en sus sueños hubiera imaginado que Baudelaire definiría la estética del siglo que lo siguió, y que él, Hugo, como influencia, como genio, se convertiría más en un objeto de nostalgia que en un símbolo de poder y significado artístico".

La carta de 1860 trata principalmente sobre Edgar Allan Poe, cuya obra tradujo Baudelaire. La mención de Hugo —«Hugo continue a m'envoyer des lettres stupides»— aparece en una posdata. Christie's subasta el libro y la carta en Nueva York, junto con una edición de Hojas de hierba de Walt Whitman, valorada en hasta 150.000 dólares e impresa para el autor, y un cuaderno de poesía y prosa de Robert Louis Stevenson , valorado en 120.000 dólares.


ALISON FLOOD, Baudelaire tilda de "idiota" a Victor Hugo en una carta recién descubierta, The Guardian, traducción de Google Translate + Mary Crónica, 18 de junio de 2014 (AQUÍ)