La obsesión del Goethe niño con las estrellas


A menudo contemplaba las estrellas, aquellas de las que le habían dicho que habían ocupado determinadas posiciones en el momento de su nacimiento. En este punto, la imaginación de su madre tenía que hacer a menudo lo imposible para satisfacer sus indagaciones, y así no tardó en llegar a la conclusión de que Júpiter y Venus serían los regentes y protectores de su destino.

Ningún juguete conseguía ya cautivarlo tanto como el tablero de cálculo de su padre, sobre el cual reproducía con fichas de cálculo la disposición de los astros tal como la había visto. Colocaba aquel tablero junto a su cama y creía que, de ese modo, se acercaba más a la influencia de sus estrellas favorables.

También preguntaba a menudo a su madre, preocupado:

—Las estrellas no se olvidarán de mí, ¿verdad? Cumplirán lo que prometieron en mi cuna, ¿no?

Entonces su madre le dijo:

—¿Por qué te empeñas tanto en contar con la ayuda de las estrellas, cuando los demás tenemos que arreglárnoslas sin ellas?

A lo que él respondió, lleno de orgullo:

—Con lo que les basta a los demás, yo no puedo arreglármelas.

Por entonces tenía siete años.


BETTINA VON ARNIM, La correspondencia de Goethe con una niña [Según Elisabeth Goethe, madre de Goethe], incluido en  GOETHE, BEGEGNUNGEN UND GESPRÄCHE, Band I (1749-1776) HERAUSGEGEBEN VON ERNST GRUMACH UND RENATE GRUMACH, 1965 WALTER DE GRUYTER & CO · BERLIN, traducción de ChatGPT+ Maricrónica.